INSANE PRICE
- Jorge Reyes

- Sep 16
- 4 min read
Hay hábitos y patrones que, una vez que caemos en ellos, se convierten en cadenas difíciles de romper. Una de las trampas más grandes del enemigo es presentarnos el pecado como algo atractivo, dulce e inocente. Pero cuando caemos, nos damos cuenta de lo difícil que es salir.
Muchos, por un impulso o por un deseo momentáneo, arruinan una vida entera. Hay quienes destruyen una familia completa, todo por un instante de placer. Otros echan a perder años de esfuerzo y de ahorro por dejarse llevar por la avaricia, las apuestas o los juegos de azar. Construir algo grande y sólido lleva tiempo, pero destruirlo puede ocurrir en un segundo.
La Biblia lo dice claramente en Eclesiastés 7:29: “Tan solo he hallado lo siguiente: que Dios hizo perfecto al ser humano, pero este se ha buscado demasiadas complicaciones.” Dentro de nosotros hay un deseo llamado pecado, y a esto se suma que existen fuerzas espirituales malignas que buscan dominarnos. Cuando el pecado que habita en nosotros se une con las estrategias del enemigo, caemos en ataduras de las que solo Cristo puede liberarnos.
Por eso Jesús dijo: “Ustedes han oído que se dijo: ‘No cometas adulterio.’ Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio en su corazón.” (Mateo 5:27-28). Jesús quería dejar claro que el pecado no es un juego; es serio y destructivo, y debemos enfrentarlo con la misma seriedad.
Déjeme darle algunos consejos prácticos para vencer:
1. Mantén distancia con el pecado.El enemigo vino para robar, matar y destruir. Él usará todas sus estrategias para atraparte. Haz lo posible e imposible por mantenerte lejos de las trampas del diablo. Esa distancia será tu protección.
2. Huye de la tentación. No te expongas pensando que eres lo suficientemente fuerte. La mejor manera de evitar caer es escapar. Si dudas de tus fuerzas, huye lo más lejos posible. Huir no es cobardía, es sabiduría.
3. Acércate más a Dios.El temor de Dios nos libra de los extremos y nos guarda de la destrucción. El sabio Salomón dijo que la sabiduría fortalece al sabio más que diez gobernantes a una ciudad. Cuando honramos a Dios y seguimos sus caminos, automáticamente nos alejamos del pecado y establecemos límites saludables en nuestra vida.
En conclusión:Alejémonos lo más posible del pecado y, al mismo tiempo, acerquémonos lo más que podamos a Dios. Si nos acercamos al pecado, nos alejamos de Dios. Pero si nos acercamos a Dios, nos alejamos del pecado.
Y recuerda este dicho:

English Version
There are habits and patterns that, once we fall into them, become chains that are difficult to break. One of the greatest traps the enemy sets is to make sin look attractive, sweet, and harmless. But once we fall, we realize how hard it is to get out.
Many people, in a single moment of impulse or desire, ruin an entire life. Some destroy a whole family, all for a fleeting pleasure. Others throw away years of hard work and savings through greed, gambling, or careless decisions. Building something great and lasting takes time, but it can be destroyed in an instant.
As the Bible says in Ecclesiastes 7:29: “This only have I found: God made mankind upright, but they have gone in search of many schemes.” There is a desire within us called sin, and on top of that, spiritual forces seek to take control of our lives. When the sin in our hearts joins with the strategies of the enemy, we fall into traps from which only Christ can set us free.
That is why Jesus said: “You have heard that it was said, ‘Do not commit adultery.’ But I tell you that anyone who looks at a woman lustfully has already committed adultery with her in his heart.” (Matthew 5:27-28) Jesus made it clear: sin is not a game. It is serious, extreme, and destructive. We must take it seriously.
Here are some practical steps to overcome:
1. Keep your distance from sin. The enemy came to steal, kill, and destroy. He will use every strategy to trap you. Do everything possible to stay away from his schemes. This distance will protect you.
2. Run from temptation. Don’t put yourself in situations thinking you are strong enough to resist. The best way to avoid falling is to escape. If you doubt your strength, run as far away as possible. Running is not cowardice; it is wisdom.
3. Draw closer to God. The fear of God keeps us from extremes and protects us from destruction. Wisdom strengthens the wise more than ten rulers of a city, said Solomon. When we honor God and follow His ways, we automatically move away from sin and establish healthy boundaries in our lives.
In conclusion: Stay as far as possible from sin, and at the same time, draw as close as possible to God. If we move toward sin, we move away from God. But if we move toward God, we move away from sin.
Remember this:“If you worry about the cost of turning away from sin, you should see the price of staying exactly where you are.”





Amen!